Saturday, September 30, 2006

El silencio

Avanzan, como cada noche, incesantes, inagotables, ineludibles, las horas. Cierras los ojos y tratas de sentir el vacío acústico de la noche... todo lo invade el silencio, ese silencio mortificante, que puede llegar a atronar como el mayor de los estruendos, y vuelves a abrir los ojos y observas como a tu alrededor la quietud lo preside todo...
Entonces es cuando empiezan a llenar tu cabeza los recuerdos de lo acontecido durante el día... Piensas, recuerdas, sólo recuerdas, pues no es necesario ni pensar para hacer el repaso visual de lo que ha sido la última jornada. Vuelves a cerrar los ojos y miras sin ver: Euforia, alegría, seguida de cierto pesimismo y momentos de ansiedad, discusiones que jamás deberían haber existido, o tal vez sí, para hacerte saborear el dulce sabor de la reconciliación... después soledad, aburrimiento, al que siguen nuevos momentos de euforia y bienestar de mirar a los ojos a quien amas... para acabar de nuevo en la angustiosa soledad que acaba presidiendo todas las insomnes madrugadas... y sobre todo, silencio...
Ese silencio que golpea, que tratas de asesinar a base de música, pero que ésta rebota contra el en un tan infatigable como inútil intento de romperlo...
Silencio que acaba haciéndote su prisionero, y que sabes que es el principio del fin de tu día, y que más tarde o más temprano tendrá que llevarte de la mano hasta el placentero sueño, pero que hasta ese preciso y precioso momento, te mantendrá secuestrado y torturado, con el atronador estruendo de su silencio...

Friday, September 29, 2006

Nire aitaren etxea defendituko dut

"Nire aitaren etxea defendituko dut, otsoen kontra, sikatearen kontra, lukurreriaren kontra, justiziaren kontra, defenditu eginen dut nire aitaren etxea. Galduko ditut aziendak, soloak, pinudiak, galduko ditut korrituak, errentak, interesak, baina nire aitaren etxea defendituko dut. Ni hilen naiz, nire arima galduko da, baina nire aitaren etxeak iraunen du zutik".

"Defenderé la casa de mi padre, contra los lobos, contra la enferemedad, kontra la dictadura, contra la justicia, defenderé la casa de mi padre. Perderé haciendas, huertos, pinares, perdere corrales, rentas, intereses, pero defenderé la casa de mi padre. Moriré, mi alma se perderá, pero la casa de mi padre permanecerá en pie".

Thursday, September 28, 2006

Reflexiones de madrugada

A veces, casi sin darnos cuenta, nos asaltan temores que no esperábamos. Todo lo que parecía ser un remanso de paz de pronto se convierte en una jungla dispersa que nos confunde y nos arrastra hacia miles de millones de dudas e incertidumbres. Sería bueno saber qué extraño mecanismo impera en la mente humana para que, en situaciones extremas de agotamiento, soledad, o tristeza, haga aflorar verdaderas inquietudes que pueden robarnos el sueño. Cuando en ocasiones la luz comienza a escasear para ser devorada por la insondable oscuridad (que es lo único que existe que cuanto más crece, menos visible es) irracionales pánicos pueden asolarnos. ¿Habrá alguien vigilándome? ¿Estaré verdaderamente solo en casa?
Estos pequeños e irracionales miedos pueden reproducirse y generar miedos existenciales más irracionales... el miedo a la soledad, el miedo a la mentira, el miedo a la muerte... Todos ellos provocados por la certeza de que cualquiera de sus consecuencias nos heriría en grado extremo, lo que nos lleva al principal de los miedos: el miedo al dolor, el miedo a sufrir.
Este dolor, este sufrimiento, es lo único que es repudiado unánimemente por todos los seres, racionales e irracionales, pues todos sabemos la reacción de, por ejemplo, un perro, si le acercamos al fuego. Nadie, ningún ser vivo, desea para sí ni para sus allegados ninguna clase de sufrimiento, inevitable por otra parte en muchas ocasiones. En definitiva, la conclusión de todo esto supongo que habría de ser que no nos dejemos llevar por miedos irracionales que sólo nos generarán un estado de ansiedad que nos conducirá al agravamiento de nuestros propios y subyacentes problemas, por lo cual, mejor mantener la cabeza fría para evitarnos el sufrimiento, y para evitárselo a quienes amamos y nos aman.

Reflexiones de madrugada

Reflexiones de madrugada

Después de muchos vanos intentos de conciliar el sueño, me encuentro aquí, volcando mis inquietudes y necesidades sobre lo que virtualmente sería "la hoja en blanco".
Todos, alguna noche, alguna madrugada, hemos pasado por el no poder dormir, pero cuando esto se convierte en hábito, en rutina, la situación cambia de carácter; quiero decir, pasa de ser un vulgar insomnio ocasional a convertirse en un insomnio crónico que se vuelve desalentador a medida que avanzan las horas y sientes como tus párpados se niegan a cerrarse, y las noches se tornan en un lento discurrir de las horas ante tus ojos, mientras contemplas con asombro como desde las doce de la noche hasta las cinco de la mañana apenas has notado el paso del tiempo, como si no existiesen las cinco horas intermedias, y entonces es cuando te das cuenta de que son cinco horas de tu vida que jamás volverás a recuperar y que se han perdido para siempre...
Esto sólo pretende ser una especie de introducción y preaviso a lo que podréis encontraros en este blog, que, noche tras noche, irá creciendo a medida que mi propio interior se vaya vaciando.
Probablemente, habrá noches en las que el contenido de lo que escriba sera incompresible y totalmente inconexo, y habrá otras muchas noches en las que todo esto no vaya más allá de un mero desahogo, pero aún así, espero que encontréis útil o interesante algo de lo que pueda ser publicado aquí, que como cuyo propio nombre indica, no pretenden ser más que reflexiones de madrugada.